Descripción:
Es nuestra primera intervención en un espacio público, decidimos ejecutar el proyecto nosotros mismos y sumar la comunidad a las acciones, una forma de atacar la inmovilidad del contexto. Se desarrolla como ejercicio pedagógico–espacial situado en la ciudad informal como una práctica crítica de arquitectura, donde el aprendizaje ocurre a través de la acción, la conversación, el conflicto y la transformación material del espacio público. Inua transformó un basurero en un parque infantil.
Leer más...
INUA es un proyecto pedagógico y de transformación del espacio público desarrollado en la comunidad de Los Pocitos, Marianao, en el borde entre la ciudad formal y la informal, a lo largo del río Quibú.
El proyecto surge en un contexto de marginalidad urbana, informalidad estructural y ausencia de espacios públicos, donde el aprendizaje, la vida cotidiana y las prácticas culturales se desarrollan fuera de los marcos institucionales. En este escenario, INUA opera como una práctica situada que utiliza la arquitectura como mediación para activar procesos colectivos de transformación.
A través de acciones cíclicas de aprendizaje colaborativo, el proyecto convirtió un antiguo basurero en el primer parque infantil del barrio informal. Las intervenciones se desarrollaron en dos etapas durante 2024, combinando transformación física del lugar, incorporación de dispositivos espaciales y activación cultural como herramientas para modificar la percepción colectiva del espacio público.
La metodología no fue definida de antemano, sino que se construyó a partir de la experiencia compartida, entendiendo el proceso como un sistema abierto y en permanente ajuste. La arquitectura operó como detonador más que como resultado, integrando saberes locales de autoconstrucción, materiales disponibles en el entorno y técnicas de bajo impacto con conocimientos académicos aportados por estudiantes y especialistas.
INUA se consolidó como un espacio apropiado por la comunidad, evidenciando cómo la arquitectura puede funcionar como una herramienta pedagógica, política y cultural. Dos años después de su transformación, el lugar no ha vuelto a ser utilizado como vertedero.