Las proyecciones en el espacio público forman parte de una práctica de intervención urbana que utiliza la luz y los medios audiovisuales como herramientas para transformar temporalmente la percepción y el uso del espacio. A través de técnicas de urban projection mapping y proyecciones cinematográficas, estas acciones transforman entornos nocturnos asociados a la inseguridad y al abandono en dinámicas de encuentro y convivencia.
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Las proyecciones en el espacio público constituyen una línea de trabajo orientada a la activación urbana mediante el uso de la luz y los medios audiovisuales, inscrita dentro de prácticas conocidas internacionalmente como urban projection mapping o media architecture. Estas acciones exploran el potencial de la proyección como herramienta capaz de modificar temporalmente la percepción, el uso y las dinámicas sociales del espacio público, especialmente en contextos nocturnos.
El punto de partida de esta práctica es el reconocimiento de que muchos espacios urbanos, al caer la noche, se transforman en escenarios asociados a la inseguridad y al abandono. La introducción de luz proyectada —ya sea mediante técnicas de mapping o a través del cine— permite revertir parcialmente esta condición, generando focos de atención, reunión y permanencia. La luz no se entiende únicamente como recurso visual, sino como un material capaz de producir situaciones espaciales y sociales específicas.
A través del projection mapping, se enfatizan determinadas superficies, fachadas o vacíos urbanos, alterando su lectura habitual y produciendo un impacto inmediato en la experiencia del lugar. Estas intervenciones funcionan como actos performativos: no buscan una transformación permanente, sino provocar una interrupción en la rutina cotidiana y abrir un espacio para la reflexión crítica sobre el entorno construido.
Las proyecciones cinematográficas, por su parte, operan como dispositivos de reunión colectiva. El acto de mirar juntos en el espacio público genera condiciones de convivencia y construcción de sentido compartido, reforzando el carácter social de la intervención. En ambos casos, la proyección actúa como catalizador de encuentros y como herramienta para activar la conciencia colectiva en torno al espacio habitado.
Estas acciones se han desarrollado en distintos contextos, como la comunidad de Los Pocitos, el boulevard de San Rafael y la Facultad de Arquitectura de La Habana. En todos los casos, las proyecciones se conciben como ejercicios experimentales, donde se evalúa la respuesta del contexto social y se observan las dinámicas que emergen a partir de la intervención. De este modo, la práctica funciona también como un instrumento de investigación y experimentación social, integrando observación, acción y reflexión crítica sobre el uso del espacio público.